PÁDEL. UN ALTO PRECIO POR LA DEFENSA
Hoy hablaremos de una lesión muy común en el pádel, más aún cuando hablamos de este deporte a partir de un alto nivel: la tendinitis rotuliana.
En mi experiencia personal allá por octubre de 2010, momento en el que tuve la oportunidad de ser uno de los fisioterapeutas en el Padel Pro Tour Ciudad de Sevilla, me sorprendió la frecuencia con la que se repetía en los jugadores la lesión del tendón rotuliano, por no hablar ya de la cronicidad. Para muchos, era una lesión “para toda la vida”. Nunca llegaban a recuperarse del todo a pesar de contar con fisioterapeutas personales. Recurriendo a la bibliografía, sobre todo a los artículos de José M. Sánchez, comencé a encontrar respuestas.
En el pádel, además de factores agravantes como el peso, la anatomía del jugador (ej. Alineación de la rótula), el calzado o la edad, se suman momentos que, de forma repetitiva, se producen en cada punto y generan un fuerte estrés en la rodilla. Se lleva la palma la defensa a los remates bajos, más aún cuando implican una salida de pared. Biomecánicamente, en este gesto destacamos la contracción excéntrica (soportar el peso o la bajada) de cuádriceps al bajar, seguida de una contracción concéntrica (subida o sobreponerse al peso) de los mismos junto a glúteos e isquiotibiales para terminar de extender las rodillas. El tendón, por reiteración sobre todo del gesto de bajada, el gran olvidado en el entrenamiento y en la recuperación funcional de lesiones, termina por sufrir un proceso inflamatorio. En caso de prolongarse, se hace crónico. El tendón no responde entonces con una inflamación, sino con una degradación del colágeno del tendón. Así, la tendinitis se convierte en tendinosis, y el uso de antiinflamatorios deja de tener utilidad.
Ahora que sabemos cómo se produce la lesión, podemos extraer los mejores consejos para prevenirla. En primer lugar, recurrir al uso del frío local (hielo a ser posible) al concluir la actividad deportiva. Incluso sin notar molestias. Aunque no haya lesión ayuda a la recuperación del tejido. En segundo lugar, comenzar a dedicarle una parte importante de nuestro entrenamiento a la preparación física específica para el pádel, incidiendo en el entrenamiento excéntrico. Aumenta la fuerza muscular y disminuye la rigidez del tendón, facilitando su respuesta en los gestos deportivos. En tercer y último lugar, resaltamos la importancia de los estiramientos a posteriori. Mantener una buena elasticidad de la cadena muscular posterior, sobre todo de isquiotibiales, reducirá tensión en la zona anterior de la rodilla.
Si no hemos actuado correctamente en la prevención, lo ideal es acudir al fisioterapeuta en la mayor brevedad posible. Obtendremos un mejor pronóstico y menor tiempo de recuperación. Casos crónicos necesitan tratamientos de regeneración algo más agresivos. El tratamiento con Ondas de Choque, con Electrólisis o en mi caso con Punción seca dan bastante buen resultado. Esperamos que os sirvan estos consejos para disfrutar aún más de este apasionante deporte.
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