Nos
hemos asentado en una época donde la información tiene una importancia vital. Sin
entrar a cuestionar su veracidad, podemos encontrar respuesta, a golpe de un
clic, prácticamente a todas las inquietudes que se nos presentan en nuestro día
a día. Dado su poder, es inevitable que aparezca, por un lado, un creciente
interés en que aparezca un tipo de información, mientras que por otro aparezca un interés en que
otra información se mantenga oculta, o simplemente que la mayor parte de nosotros
la desconozcamos.
En
lo que a nuestra labor se refiere, parece haber pocos aspectos (aunque los hay)
que interesen mantenerlos en la sombra. Al fin y al cabo es salud, y carece de
sentido ocultarle al mundo sus posibilidades. Uno de los aspectos donde aún no
hemos conseguido informar lo suficiente ni a pacientes ni a fisioterapeutas es
en el tema del intrusismo. No es la salud un concepto donde podamos montar la
casa por el tejado. Por este motivo debemos dar prioridad, para ayudar a las
personas a recuperar su salud, a indicar CUÁL es el profesional más cualificado para ello y
POR QUÉ.
El
boletín informativo del colegio profesional de fisioterapeutas de Andalucía
(Vol. 3 Nº 83 2014) nos muestra en una
de sus entradas los aspectos legales que rodean el tema que tratamos. Para ello
cita unas líneas del Boletín Oficial del Estado (BOE 174), donde tanto la Ley
44/2003 de ordenación de las profesiones sanitarias como el Mnisterio de
Educación y Ciencia afirman que “dentro de los requisitos para la verificación
del título de Grado en Fisioterapia se reconocen como competencia del fisioterapeuta la
osteopatía y quiropraxia, y que a la fisioterapia le compete el tratamiento y
prevención de las disfunciones o discapacidades somáticas”.
Podemos concluir, por lo tanto,
que en España no existe regulación de ningún tipo, ni como profesión sanitaria independiente
ni como competencia para otros colectivos sanitarios, para estas actividades.
Es decir, que tal y como cita textualmente, “no existe ningún organismo oficial
que acredite la legalidad de ejercer la osteopatía o la quiropráxia fuera del
marco de la fisioterapia”.
Y
no sólo eso, sino que el fisioterapeuta es el único profesional cualificado para
realizar cualquier intervención manual para tratar el aparato locomotor.
Así que si te has decidido a recuperarte de una lesión, asegúrate de que sea un
fisioterapeuta quien te acompañe en el camino. El resto no es legal,
pseudociencias y etiquetas que lo único que garantizan es que no garantizan
nada.
Motivamos
en esta iniciativa al colectivo fisioterapeuta con unas líneas de la misma
entrada, en referencia a Marcel Benfait en la introducción de su libro Bases elementales técnicas de la terapia
manual y de la osteopatía. “No me incluyo en la corriente de los nuevos
profesionales que ya no quieren denominarse fisioterapeutas sino osteópatas.
Seamos razonables, no nos avergoncemos de seguir siendo fisioterapeutas que utilizan en su práctica
diaria la osteopatía”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario